Ayer, sábado 29 de noviembre, Los Fabuloso Cadillacs nos ofrecieron un concierto que recargo el Estadio Nacional de energía y alegría.
Ya estaba todo bien, en buen lugar y viendo a los Cadillacs a pocos metros. El escenario lo habían acortado bastante, estaba a casi la mitad de lo que es común en el Nacional y solo habían dos pequeñas pantallas muy bajas, casi el ras del suelo, y las luces dejaban mucho que pedir. En cuanto al sonido, estaba muy bueno y nítido, al menos adelante. Los Fabulosos tocaban haciendo recordar sus épocas pasadas y como si a ellos los años no les pesaran. Una ráfaga de éxitos fue el concierto, no daban tiempo ni para un respiro. La gente no paraba de cantar a todo pulmón.
Las mejores canciones, para mí, fueron Siguiendo la Luna, Calaveras y diablitos, Mal bicho, Genio del dub, Matador, Carnaval toda la vida y especialmente Vasos vacios en la que salió la genial y talentosísima Mimi Maura a cantar con su estilo tan especial. El set list estuvo muy bueno, supieron combinar los éxitos de siempre con algunas nuevas como La luz del ritmo y Padre nuestro que hizo bailar a todos al ritmo de la cumbia villera.
Otra cosa que hay que rescatar del concierto fue que la gente se ha aprendido otros coritos más interesantes que el aburrido “ole ole ole ole, cadillacs, cadillacs”, parecía un concierto argentino (seamos honestos, en hacer coritos ellos son los mejores), el público aclamaba a los Fabulosos con canticos que nos hacían pensar que la gente se había pasado del clásico al concierto con todo el feeling de las barras.
Los Cadillacs se fueron y volvieron dos veces, en la última regresaron con los instrumentos cambiados, un niño (no tenía más de 13 años) en la batería, Vicentico en el bajo y Flavio en la guitarra cantando Guns of Brixton de The Clash, otro cover que no conocía y, para terminar, la esperadísima Yo no me sentaría en tu mesa, donde el corito que se estuvo gritando durante todo el concierto llego a su punto más alto.
Una vez terminado el concierto solo podía pensar que fue un gran concierto pero ahí nomas, no fue perfecto. Hubo algo que faltó para hacer la noche perfecta. No digo que fue un mal concierto, fue un gran concierto, una fiesta que hizo bailar a todos con el rock y la murga. Tocaron más de dos horas y media, los tuve a pocos metros, me la pasé saltando todo el concierto, la buena vibra y energía se respiraba en el aire, no sé qué pudo faltar. Lo único que se me ocurre es que tal vez fue que la banda no se conectó del todo con el público.
Los dejamos con un video del concierto:
Ya estaba todo bien, en buen lugar y viendo a los Cadillacs a pocos metros. El escenario lo habían acortado bastante, estaba a casi la mitad de lo que es común en el Nacional y solo habían dos pequeñas pantallas muy bajas, casi el ras del suelo, y las luces dejaban mucho que pedir. En cuanto al sonido, estaba muy bueno y nítido, al menos adelante. Los Fabulosos tocaban haciendo recordar sus épocas pasadas y como si a ellos los años no les pesaran. Una ráfaga de éxitos fue el concierto, no daban tiempo ni para un respiro. La gente no paraba de cantar a todo pulmón.
Las mejores canciones, para mí, fueron Siguiendo la Luna, Calaveras y diablitos, Mal bicho, Genio del dub, Matador, Carnaval toda la vida y especialmente Vasos vacios en la que salió la genial y talentosísima Mimi Maura a cantar con su estilo tan especial. El set list estuvo muy bueno, supieron combinar los éxitos de siempre con algunas nuevas como La luz del ritmo y Padre nuestro que hizo bailar a todos al ritmo de la cumbia villera.
Otra cosa que hay que rescatar del concierto fue que la gente se ha aprendido otros coritos más interesantes que el aburrido “ole ole ole ole, cadillacs, cadillacs”, parecía un concierto argentino (seamos honestos, en hacer coritos ellos son los mejores), el público aclamaba a los Fabulosos con canticos que nos hacían pensar que la gente se había pasado del clásico al concierto con todo el feeling de las barras.
Los Cadillacs se fueron y volvieron dos veces, en la última regresaron con los instrumentos cambiados, un niño (no tenía más de 13 años) en la batería, Vicentico en el bajo y Flavio en la guitarra cantando Guns of Brixton de The Clash, otro cover que no conocía y, para terminar, la esperadísima Yo no me sentaría en tu mesa, donde el corito que se estuvo gritando durante todo el concierto llego a su punto más alto.
Una vez terminado el concierto solo podía pensar que fue un gran concierto pero ahí nomas, no fue perfecto. Hubo algo que faltó para hacer la noche perfecta. No digo que fue un mal concierto, fue un gran concierto, una fiesta que hizo bailar a todos con el rock y la murga. Tocaron más de dos horas y media, los tuve a pocos metros, me la pasé saltando todo el concierto, la buena vibra y energía se respiraba en el aire, no sé qué pudo faltar. Lo único que se me ocurre es que tal vez fue que la banda no se conectó del todo con el público.
Los dejamos con un video del concierto:

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